Belfast

Belfast, capital de Irlanda del Norte, es la ciudad más grande de Irlanda del Norte y de la provincia de Ulster, y la segunda ciudad más grande en la Isla de Irlanda, después de Dublín.

La ciudad es rica en historia, como muestran algunos de sus edificios céntricos como el Ayuntamiento, el Albert Memorial, St. Anne´s Cathedral y la Clifton House, el edificio municipal más antiguo de la ciudad. Gran parte del carácter arquitectónico de Belfast proviene del boom industrial del siglo XIX, cuando la construcción de barcos, la ingeniería y la industria del cordel y del lino hicieron de Belfast el centro industrial de Irlanda.

El barrio más antiguo de la ciudad se situá alrededor de la catedral de Santa Ana. Esta área está llena de calles adoquinadas, pubs emblemáticos y excelentes restaurantes. En esta zona se puede disfrutar del teatro callejero en la plaza de la Casa de aduanas, la Custom House Square, o tomar una pinta en el Kelly´s Cellars, uno de los pubs más antiguos de Belfast.

La ciudad está flanqueada por una serie de colinas, una de las cuales se conoce como Cavenhill, que según cuentan inspiró a Jonathan Swift en su novela de Los Viajes de Gulliver, por tener la forma de un gigante acostado. Su situación, a orillas del río Lagan, la convirtió en un enclave ideal para la fabricación de barcos durante los siglos XIX Y XX; aquí fue construido el Titanic.

Aparte de Jonathan Swift, la ciudad también dio cobijo a autores famosos como Louis MacNeice, Séamus Heaney y C.S. Lewis. De este último, autor de Las Crónicas de Narnia, se puede visitar la casa de su infancia, llamada Little Lea, y contemplar una estatua a tamaño natural de él mismo abriendo el mágico armario en Hollywood Arches. El este de Belfast también fue la cuna del cantante Van Morrison. La casa de su infancia se encuentra en Hyndford Street.

Aún hoy en día se pueden ver las huellas de los estallidos de violencia que fueron noticia en su momento, como los muros de ladrillo y hormigón levantados para separar a los barrios católicos de los protestantes, para evitar confrontaciones. En la zona oeste aún se pueden ver grafitis que rezan «¡Abajo la Reina!» (por Isabel II), «Viva el IRA!» o «Viva Irlanda», donde la mayoría eran católicos, no como en la zona este, donde las pintadas son del tipo «No nos rendiremos» o «Aquí no hay Papa ni papado». Tal es la animadversión que, a pesar de que los habitantes de Belfast reciban cordialmente a los turistas, es recomendable evitar hablar de política o de religión.

A pesar de su oscuro pasado, Belfast es una ciudad muy viva en todos los aspectos, con sus barrios bohemios como Queen´s Quarter, la atmósfera universitaria de The Golden Mile o su amplia oferta de festivales, por lo que siempre encontraremos turistas de todos los continentes.

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